La Apatía Sexual
Nos ha tocado vivir tiempos raros.
En menos de un siglo se inventaron los viajes
espaciales, la televisión y las computadoras. Nada más que por dar
algunos ejemplos. Mire a su alrededor y seguramente va a ver por lo
menos diez cosas que su abuela ni imaginó.
En lo vinculado con el sexo pasó algo parecido.
En menos de 100 años, la humanidad pasó de las
represiones sexuales de la época victoriana, a la revolución sexual
de los 70. De la liberación sexual indiscriminada, al terror de la
era del sida.
Ahora parece que nos encontramos con una nueva ola.
Aparecen estadísticas, cada vez más frecuentes, que
reflejan que la gente tiene cada vez menos relaciones sexuales.
Ojo, no están hablando de personas que no tienen pareja
estable, en las que la frecuencia depende de las oportunidades.
Hablan de parejas que conviven, donde la posibilidad
está al alcance de la mano.
No está vinculado a la edad.
Es más, son parejas que no tienen dificultades
manifiestas, no hay problemas matrimoniales, se llevan bien. Pero
perdieron el interés por el sexo.
Se lo llama de distintas maneras, pérdida del deseo,
apatía sexual, disritmia, decadencia.
Asombra. Siempre hemos dicho que la sexualidad es una
fuerza enriquecedora en los seres humanos, parece que ahora perdemos
la fuerza.
Parece que es un problema de los tiempos que corren. La
competitividad, la ansiedad, la lucha diaria, hacen que nos quedemos
exhaustos a la hora de la intimidad. (Uno de cada 10 adultos dedica
por lo menos una hora por día a ver TV; pero menos de 1 hora por
semana a la pareja y al sexo).
Está bien y corresponde estudiar este fenómeno, desde
lo médico y lo psíquico. Está bien y corresponde revisar las
estadísticas.
Pero, desde esta sencilla columna, le propongo algo
diferente
Le propongo que trate de dedicar su tiempo a otra cosa.
Que como decía Benedetti, intente "defender la
alegría", buscando las maneras de recuperar la pareja y a la
sexualidad en todos sus sentidos.
Que haga el intento de encontrar soluciones creativas
frente al desgano, la rutina, al miedo y el desinterés.
Pero no lo haga solo, cuente con quien está al lado
suyo.
Juntos, es posible encontrar algo mejor frente a lo que
pasa.

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