Las Fantasías Sexuales
Dr. José Luis Rodríguez
Seguro que alguna vez soñó con sacarse la lotería. El
famosos pozo acumulado, hizo que usted se jugara y comprara un
billete.
A partir de la posesión del billete, seguro que empezó
a imaginar cómo iba a ser su vida. Si ganó o perdió, es otra
historia.
Si hace un poco de memoria, verá que esa costumbre de
soñar despierto le viene de lejos.
Cuántas veces se imaginó como el héroe o la heroína
de una película.
Vuelva en el tiempo, se va a acordar de ese personaje
que fantaseó ser, de las aventuras que soñó protagonizar. De los
amores y desamores que fantaseó vivir.
La fantasía, ese es el tema de esta semana.
Con el largo preámbulo, intenté ayudarlo a que se
diera cuenta de que la fantasía siempre ha estado presente en su
vida.
De chicos, construimos un mundo en la fantasía.
En la adolescencia, la fantasía nos hizo planear
nuestro futuro en el amor y en la vida de pareja.
Pero parece que ahora, de adultos, nos queda solamente
la fantasía de ganarnos la lotería.
¿Qué nos pasó? ¿qué perdimos en el camino?
Quizás nos volvimos demasiado adultos, y solamente
pensamos en cosas importantes.
O a lo mejor nos da vergüenza fantasear con Julia
Roberts o Brad Pitt.
Ni qué hablar de soltar la imaginación y construir una
fantasía sexual. Tomarnos el trabajo de imaginar la persona, el
lugar, el encuentro. Su pareja, su lugar, su encuentro.
Le proponemos pensar sobre esto.
Le proponemos que recupere algo que usted ya sabía.
Que empiece a soñar otra vez.
Que en medio de la locura y la rutina cotidianas,
encuentre un momento para imaginar lo que más le guste.
Como cuando compró el billete de lotería y se
ilusionó.
Ilusiónese con lo que podría ser.
Si
se cumple o no, esa ya será otra historia.
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