….un
muchacho
que tenía 24 años y vino a verme al consultorio muy angustiado.
Sufría
de impotencia. Era impotente, me dijo. Hacía unos meses que no podía
tener relaciones.
Esto
le pasaba con su novia, y a mí eso me servía para pensar que no era
por nervios con una pareja nueva.
El
paso siguiente era preguntarle dónde tenían relaciones y me
contestó que vivía solo en su departamento. Eso me hizo pensar que
el lugar o el tiempo tampoco eran problemas.
Acá
la cosa empezó a preocuparme, era un pibe joven, con una pareja
estable y con confianza. En un lugar cómodo y con tiempo.
Si
no tenía erecciones, acá pasaba algo serio.
Pensando
eso, en una enfermedad, le pregunté si se acordaba haber tenido una
erección en los últimos seis meses.
La
respuesta me pateó las teorías.
Claro
que se me para, dijo. Todas las veces, pero después se me baja y no
hay manera de que funcione.
¿Y
cuánto tiempo dura esa erección? Ya nos preguntamos usted y yo.
No
sé, un rato largo. Mientras estamos apretando con mi novia lo tengo
como un fierro y puedo estar así sin problemas.
¿Y
cuándo sos impotente entonces?
Cuando
me pongo el preservativo.
¿En
ese momento? ¿no antes de ponértelo o cuando ya lo tenés puesto?
No
me lo alcanzo a poner, cuando voy a hacerlo, se me baja.
A
ver, explicame con todos los detalle cómo te ponés un forro.
La
respuesta que viene a continuación juro que es cierta. Cada vez que
en una clase o en una charla cuento esta historia, hay quienes
piensan que la inventé, juro que es cierto.
Y,
cuando estamos en lo mejor, cuando estamos listos, me levanto, voy al
baño, saco la cajita del botiquín, saco uno de la caja, abro el
paquete , lo saco, y cuando me lo quiero poner se me bajó y ya es
imposible.
¿Mucho
trámite no? Yo pensé lo mismo.
Le
dije entonces, flaco ¿hay algún problema en que antes de empezar
saques el preservativo y lo dejes a mano? A mí me parece que es más
fácil si lo sacás de la cajita y aún más, del envoltorio y lo
dejás en la mesa de luz.
¡Nunca
se me había ocurrido! En serio me dijo eso.
No
hay problemas si lo dejás ahí, no se va a secar, no se va a echar a
perder.
Si
lo dejás en la mesa de luz, con sólo estirar la mano lo alcanzás.
Ponerse bien
el
preservativo no lleva tiempo, no tiene porqué interrumpir.
Aunque
parezca increíble en esta época, esa no fue la única vez que
escuché este tipo de historia. En los últimos años, y con
diferentes matices me la contaron un montón de veces.
En
lo esencial, todo pasa por la ignorancia.
La
desinformación letal que muchos sufrimos.
En
esta historia, la desinformación de un flaco que sufría por un
problema sexual que no tenía.
¡Por
un problema sexual que no existía!

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