… una pareja. Alrededor de
los 45 años y la razón por la que venían a verme era porque él
estaba sufriendo problemas con su deseo sexual. Las ganas iban y
venían, con más frecuencia iban.
El problema estaba vinculado
más con el stress del trabajo que con otras causas y con una carga
de ansiedad muy grande.
Hay un ejercicio que se
recomienda a la pareja que disminuye mucho las exigencias, ya que no
las tiene, y que proporciona placer a ambos.
Permite que la pareja comparta
un momento placentero, un encuentro de los cuerpos, un descubrimiento
sin más requisitos que disfrutar. Es tomarse un tiempo para las
largas caricias y la exploración. No hay exigencia, o si la hay, es
solamente la de relajarse juntos.
Vuelvo a la pareja de la
historia. Les explicaba cómo realizar esta experiencia en su casa,
cuando ella me interrumpe y me pregunta:
¿Se pueden poner las luces de
la habitación tenues?
Si señora, y sigo.
¿Se pueden encender velas
para iluminar el ambiente?
Por supuesto señora, y sigo.
Disculpe, ¿se puede poner una
música suave, instrumental?
No hay problemas señora, y
continúo.
Perdón, pero otra pregunta,
¿se puede encender un sahumerio o una varilla de incienso para
aromatizar el ambiente?
Por supuesto, señora.
Una pregunta más doctor, ¿se
puede usar un aceite perfumado para acariciar el cuerpo del otro?
A esta altura pensé que la
señora tenía unos ratones del tamaño de un canguro adulto. Y
sinceramente esperé que el marido se diera cuenta y lo aprovechara.
Era un poco lento en estas cosas.
Elegí contarle esta historia
esta noche, porque me da la oportunidad de que juntos pensemos y
hablemos de muchas cosas más que hacen a la sexualidad que el uso
exclusivo y a veces excluyente de los genitales.
Esta entusiasta señora le
agregó a un ejercicio estandarizado desde hace más de cuarenta
años, ambiente, luces, música, olores, texturas. Le agregó todos
los sentidos.
Agregó algo que olvidamos o
que no nos enseñan.
Que la expresión de la
sexualidad no es solamente la expresión de nuestros genitales, es la
expresión de todo nuestro cuerpo, todo nuestro sentir. Y sentir más
allá de los sentimientos, sentir con los sentidos.
Volver órganos sexuales a
todos nuestros sentidos. Y encontrar el órgano sexual más
importante.
Esta señora le agregó a un
ejercicio, en definitiva, sexualidad femenina.
Le agregó placer.
¡Ah! Y también el órgano
sexual más importante.

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