...Un taxista.
Viajé a Buenos Aires por un
congreso y tomé un taxi para llegar al aeropuerto.
Como suele pasar, cuando uno
tiene acento de otra provincia viene la pregunta ¿por dónde lo
llevo? Si la respuesta no es rápida, casi seguro que va a pasear.
Le expliqué cómo llegar y
quedó claro.
Fue entonces que el joven
taxista me preguntó de dónde era. De Mendoza, vine unos días a un
congreso y voy de vuelta.
El trayecto era largo y
superada la confusión inicial, daba para la charla.
Cuando me pregunta en qué
congreso había participado y mi profesión, me dice ¡Qué justo!
Mi mujer está embarazada, y
el ginecólogo nos prohibió que tengamos relaciones sexuales. Yo
tengo 26 años y la quiero mucho, es nuestro primer hijo, pero está
de seis meses. Yo la quiero, pero son tres meses sin relaciones
sexuales, más el mes después del parto, ¡cómo voy a aguantar
cuatro meses sin relaciones sexuales!
No quiero salir con otra, pero
¡son cuatro meses!
No le quiero meter los cuernos
a mi mujer, pero ¡son cuatro meses!
El tiempo daba y la historia
era interesante, así que pensé que había que cumplir con la buena
acción del día.
Seguramente el médico se
confundió en las palabras, le dije.
No te asustés.
Lo que él debe haber querido
decir es que no tengan, en este momento del embarazo, relaciones
coitales.
Relación coital es distinto
que sexual. Significa que no puede haber penetración, pero no impide
ni les complica que hagan otras cosas.
Pensalo así, las relaciones
sexuales son más que el coito, son más que el pene dentro de la
vagina.
Ustedes pueden tener
relaciones sexuales de muchas otras maneras.
Ya que vos le pases crema por
la panza puede ser algo sexual.
Hay muchas formas de tener
sexo, hay que ser creativo. El sexo es más que penetración o coito.
Eso es lo que debe haber querido decir el ginecólogo.
Así que quedate tranquilo, el
médico se confundió. Ustedes relaciones sexuales pueden seguir
teniendo sin problemas.
Pueden experimentar todo lo
que quieran, total embarazada ya está.
Riesgo no hay, el límite lo
pone la imaginación y las ganas y eso es lo que sobra.
Llegamos al aeropuerto, al
despedirnos le dije:
Acordate, si vos le pasás
crema por la panza ya es sexual.
¡Y si ella te pasa crema a
vos, ni te cuento!

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